Month: July 2014

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y GLOBALIZACIÓN EN AMÉRICA LATINA: ¿UTOPÍA O REALIDAD?

20080805klphishur_24_Ies_SCO¿Utopía o realidad? Hacer la comparación entre estos términos no es más complejo o difícil que responder y debatir el por qué estamos aquí o por qué la gallina cruzó la calle.

Cuando comenzó la revolución industrial (llamémosla primera fase), muchos beneficios nacieron con ella, como la mecanización de procesos y producción. Yéndonos más lejos podemos, incluso, mencionar que dio origen a los primeros estándares de calidad que ahora son los requerimientos mínimos para la manufactura que impactan directamente factores como la calidad de textiles y la seguridad de los mismos obreros industriales, etc.

Luego, en la continuación de la industrialización (segunda fase), los trabajadores comenzaron a organizarse y exigir sus derechos, dando origen a los sindicatos.

La realidad de la globalización y la revolución industrial en América Latina, están lejos de ser utópicas. La verdad de la industrialización oculta la oscura realidad de la estrategia y beneficios que los poderes económicos de los países desarrollados tienen sobre los subdesarrollados por medio del sometimiento de sus economías. No es accidente que las economías de los países latinoamericanos estén basadas en la producción de materia prima.

La producción de la materia prima parece ser algo muy bueno y hasta adecuado para los países en pleno desarrollo. La verdad detrás de esta “cortina de humo” es que está diseñada para mantener a las economías inferiores sometidas perpetuamente a la constante producción de materia prima barata para su propio beneficio.

La funcionalidad de la compra barata de materia prima y la venta de productos terminados (hechos con dicha materia prima) a los mismos países subdesarrollados a un precio que, fácilmente, la triplica es siempre rentable y es la forma más eficiente de mantener sometido a un país (o región), aprovechándose del consumismo de toda esa sociedad.

La realidad detrás de todo esto es que América Latina será libre únicamente cuando se impulsen iniciativas para desarrollar, crear y construir productos terminados en lugar de solo materia prima. La guerra “invisible” de estira y encoje de economías (superiores e inferiores) es solo una bambalina para mantener a los “espectadores” al margen de la “función” real, cuyos productores ejecutivos tienden a ser la América anglosajona y países europeos.

La utopía será, siempre, solo la intención y el deseo del pueblo, en este caso Latinoamericano, de obtener una sociedad y economía justa. Lo cierto de todo esto es que solo llegará a ser lo que el mismo concepto dice: un sueño, un lugar inexistente.

La realidad, por otro lado, no está más lejos del tiempo que nuestras sociedades tomen en decidirse a salir adelante y no vender el material, pero crear, innovar, incursionar y aprovechar los recursos para nosotros mismos y no para terceros que, al final del círculo vicioso, nos venden y nos domina sin resistencia alguna. La industrialización llegó con gran fuerza a modernizar, impulsar y revolucionar la economía en América Latina; disimulando la realidad del neocolonialismo como estrategia preferida de los países desarrollados y haciendo de la globalización el catalizador perfecto para tal efecto.

Cambiando El Salvador: un lenguaje a la vez

books_jpg_500x1000_q85Fin de semana emocionante, lleno de retos y personas con las que prometía no ser menos que eso. Comenzando el sábado 19 de julio en casa presidencial. Más de 100 programadores y diseñadores fueron registrados en la Hackathon Gobierno Abierto de El Salvador (el primero en su clase).

¿que es un Hackathon? se preguntaran muchos, justificadamente. Un Hackathon es un termino que se utiliza en el “mundo del desarrollo del software” para definir una maratón de programadores y aficionados a la programación.

El formato de competencia varia, pero el mas común es de una “encerrona” de 48 horas donde el grupo de programadores pasa por diferentes etapas. Algunas de las cuales he nombrado de alguna forma:

Etapa 1, la del “reconocimiento”:

Como en toda competencia, especialmente si sos alguien que habitualmente asiste, lo primero es el reconocimiento oficial de los adversarios. Ver quienes asistieron o no, usualmente, va a poner las bases de que tan creativo se tiene que ser, si hay que “pelarse” o no con un proyecto y, más importante, si hay posibilidades de ganar o no.

Etapa 2, la del “veamos como va a estar esto”:

En esta etapa comienza el análisis del reto, problemas, bases de competencia etc, etc.  Nada fuera de lo “normal” pero la etapa primordial donde surgen ideas y se sientan las bases de los proyectos, éxitos y fracasos.

Etapa 3, la del “volemole a esto”:

Esta una etapa graciosa, o para mi lo es, porque el recelo, el secretísimo entre los participantes es el máximo. Los programadores son una “especie” celosa y posesiva nadie quiere ni sentarse cerca de los que creen son la mayor amenaza en la competencia.

Etapa 4, la etapa del “seamos amigos”:

Después de todo el recelo, secretísimo y demás que se ve en la 3ra etapa todo, sucede algo extraño. Entrada la noche, como a eso de las 2 de la mañana, mientras todos se han estresado programando y decidiendo que funciones serán mejores y demás cosas que hay que decidir algunos comienzan a acercarse a aquellos que conocen y luego se expanden las conversaciones. Comienza el departir con todos los demás (algo que en el mercadeo se conoce como “networking”) y de repente todos son amigos, se comparten las ideas que todos están desarrollando y automáticamente comienzan a situarse los lugares y entre todo el grupo se va diciendo que proyectos son o no los ganadores. Algunos se rinden, algunos los terminan y hay otros que solo disfrutan.

Luego viene la premiación, el cierre y todo lo “estándar” y menos emocionante.

Las hackathones son un ejemplo perfecto de una especie de choque “controlado” de egos, ingenio e innovación. Las hackathones son una rara mezcla de enemistad y amistad, al final de cada uno de ellos los que no se conocían se conocen, los que se conocen reconocen la labor y el esfuerzo que dan cada vez, después de todo no es tan fácil entregar productos semi terminados en 48 horas.

La más reciente experiencia, la Hackathon de casa presidencial, nos dejo un buen sabor de boca, no solo porque fue la mejor organizada a la que jamas hemos asistido, sino porque el grupo (de mas de 100 programadores y diseñadores) estaba conformada por la mayoría de los mejores del país, quedar entre los mejores 10 de ese grupo ya representaba un logro.

Las hackathones son las competencias perfectas a las que muchos deberían asistir sin miedo y donde das rienda suelta a la imaginación, además de los logros siempre gratificantes y donde se materializan todas esas grandes ideas que muchos ni pensaban en hacer reales.

El mejor juguete del mundo

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Cuando crees que sufriste, has visto y vivido mucho, sucede algo o conoces a alguien que te demuestra que estas muy lejos de conocer el verdadero sufrimiento.

Hace poco más de 3 meses me aventure a lo que había sido siempre un sueño para mi: una fundación que ayude a gente de escasos recursos.  Gracias a esto, he conocido mucha gente nueva, algunos locos y otros un poco más cuerdos , pero muy buenas personas al final, adquiriendo muchos retos nuevos.

En una visita (dejando una silla de ruedas con un diputado con el que estamos trabajando) nos presentaron a un señor de escasos recursos en el Puerto de La Libertad; un señor humilde, viviendo justo frente a la gente, pero totalmente marginado por su condición; una persona viviendo en una casa con muros y techo de plástico, que solo ruega por un poco de comida y un par de laminas que fortalezcan la casa y detengan las goteras. Con un problema en sus pies que solo le permite transportarse en silla de ruedas. Vive con su hijo, un pequeño niño, que a pesar de las circunstancias vive feliz y tiene un mundo para él solo.
Un patio gigante, un río, animales “exóticos” a disposición personal y el mejor de los entretenimientos: una grandísima imaginación. Salí de esa gran residencia con una mezcla de sentimientos, algunos buenos, otros malos, pero no pude evitar pensar en lo irónica que es la vida con ellos viviendo a unos metros donde pasan demasiadas personas adineradas hacia sus ranchos lujosos en la playa, sin darse cuenta que hay alguien que sufre mucho, porque sueña con darle una vida decente a su hijo. Se que la situación esta lejos de ser única, pero es la que he conocido y me ha conmovido grandemente.

El descubrimiento.
Un armadillo (cusuco), una caja de madera para tomates, unas llantas de plástico (quebradas) y muchos engranes inservibles para meter en la misma caja, o debo decir camión, es todo lo que este hermoso niño necesita para divertirse y ser feliz.
Debo confesar que siento envidia por que ellos pueden apreciar la vida de una forma muy diferente a lo que yo puedo, ellos pueden apreciar cosas, que para mi son “burdas”, cómo una bendición y por ende mejor.

Hay muchos que pensaran que es una exageración o algo trillado, algunos extremistas incluso piensan estúpidamente que las personas con pocos recursos son un “mal necesario” sin darse cuenta de que son ellos quienes les dan todo lo que tienen, que si fueran listos, cuidarían de ellos en lugar de ignorarlos como lo hacen.
La grandeza de los sueños es lo que mueve al ser humano, es lo que nos mantiene queriendo más. Este camioncito solo me hace desear que los deseos y sueños de este niño no se apaguen nunca, después de todo hasta Enzo Ferrari comenzó su sueño con un carro de madera.

Carta a mi querida y admirada Carol M.

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1 agosto de 2005.
Era un día normal, cuidaba la casa de un tío mientras andaba de viaje con mi tía y mis primos. Recibí una llamada que cambió mi vida para siempre.

Mi papá era la persona más cariñosa que jamás conocí. Amoroso, trabajador, curioso, amante de la mecánica automotriz, aun más amante de su país y, claro, totalmente enamorado de sus hijos. Es así como lo recuerdo.

Recuerdo sus historias de el CICR (Cruz Roja Suiza) cuando trabajó con ellos en epoca de guerra. Lo recuerdo siempre contento, con una gran sonrisa, enojado cuando le tocaban sus ‘botones’  haha. Para surte mía soy su viva imagen. Tanto me parezco a él que gente en la calle se acercaba a mi preguntandome, sin haberlos visto jamás, si yo era su hijo, situación  que siempre me gustó.

Recuerdos incontables y lecciones que jamás olvidaré.

Como toda buena historia hay un lado oscuro en todo esto, cosas por las que me siento culpable. Desde que mis padres se separaron y me mude con mi madre a los 11 años y medio cometí muchos errores para con mi padre, el que más lamento: no visitarlo tanto como debía.

31 de julio, 2005.
Era la fiesta de 15 años de mi prima, ‘pachangon’ por todas partes y el mejor día de mi vida al lado de mi papá. Yo era chambelan haha, el mas viejo de todos por cierto. Bailamos y nos molestamos con mi papá y reímos sin parar. Jamás lo vi bailar antes hasta ese día y siempre sonrío al recordarlo. En fin, terminó la fiesta, todo mundo se despedía. Llego ese momento de regresar a casa con mi mamá y despedirmede mi padre.

Una promesa que hice demasiado tarde.
Cuando me despedía de mi padre, como era costumbre, me apretujo con todas sus fuerzas, me dijo que me amaba y dijo: “por favor hijo, ven a vernos más seguido, no esperes meses para regresar” estaba consiente de que era un error no hacerlo seguido y le dije: “si papá, te lo prometo” promesa que hice de corazón.

1 Agosto de 2005, alrededor de las 10 de la mañana.
Dicen que todo sucede cuando un menos lo espera. Desearía jamás haberlo vívido.

Estaba limpiando y ordenando una librera y recibo una llamada de mi hermano, Oscar, y lo que aconteció fue más o menos así:

Yo: que ondas bro, ¿como estás?
Él: bien aqui hermano, ¿donde estas? (con un tono de voz sereno, normal)
Yo: en la casa de tito (mi tío)
Él: ah ya, mira, tengo que decirte algo del viejo.
(mi corazón se detuvo inmediatamente, sabía que no era bueno por la solidez en su voz)
Yo: ¿que le pasó? ¿chocó? ¿está bien? Con voz obviamente quebrada y desesperado (pues manejaba una coaster)
Él: se nos fue el viejo. Lo mataron.
Yo: mi mundo se detuvo, un silencio ensordecedor invadió aquella casa vacía y después de un segundo grité: ¡NO! ¡decime que no es verdad’ ¡no puede ser! ¡no! ¡no!
Él: necesito que seas fuerte. (aun con su voz calma, siendo fuerte por mi), llama a mamá, que vaya por vos.
Yo: (mientras mis piernas flaqueaban y caía al suelo) llamé a mi casa, contesto mi padrastro y le dije: Memo, Oscar me llamo, se murió mi papá. Escuché en el fondo: Lupe, se murió William, un grito de pavor de mi madre y me dijo: ya vamos para allá.

La espera se sintió eterna hasta que el timbre sonó, el primero que entró fue mi mejor amigo, Carlos, jamás olvidaré que estuvo conmigo y no se me despego hasta que estuve mejor, inmediatamente después mi madre me abrazo, en llanto, y le dije: mami, mi papá. Y nos fuimos para Apopa.

Silencio en el camino, ojos en mi y palabras esporádicas de ánimo. Llegamos a Apopa. Me informaron que el cuerpo de mi papá yacía en una intersección de San Salvador, sin vida y medicina legal brillando en su ausencia. Lo asesinaron de dos disparos en el pecho. Cuenta el relato que habían disparado a un chero y cuando vieron que mi papá trató de socorrerlo, lo vieron y regresaron a asesinarlo (por nada).

Llegada la tarde, por fin, su cuerpo llego a la casa de mi tía. Todos visiblemente destruidos, el era el mayor de todos los hermanos (al igual que yo). Mi abuela más enojada que triste, reclamandole: ¡le dije que su altruismo lo mataría algún día, le dije! (no puedo ni imaginar su dolor al ver a su primogénito sin vida).

Luego vi a mi hermano gritando sobre su ataúd, sin poder creerlo, impotente, indefenso.

Luego que él se alejo decidí que era mi turno para verlo postrado, en apariencia tranquilo, me puse de pié y justo cuando iba a caminar mi mamá me detuvo y, como toda madre al rescate oportuno, y me dijo: no lo veas allí, recordalo con vida, riendo, bailando, como lo viste ayer. No quiero que la última imagen de él en tu cabeza sea en esa caja. Mi heroína como siempre, gracias mamá. No tengo ningún recuerdo de mi padre sin vida, en lo que a mi concierne, pudo solo haber desaparecido en lugar de morir.

Mi querida Carol, lamento tu perdida, y conozco de primera mano por lo que estás pasando. No es fácil, es extremadamente doloroso, y tengo una mala noticia, el dolor no se quita, solo se aprende a vivir con el. Te confieso que soy un persona usualmente fría de sentimientos, pero ahora me es imposible ver una simple película que se trate de la historia de un padre sin soltar unas cuantas lágrimas. Los días del padre no son lo mismo. Pero puedo garantizarte algo: aprendí y aprenderás a valorar más a la familia, a quienes te rodean e identificaras mejor a quienes de verdad le importas. No es fácil, pero nada que valga la pena lo es.

Él jamás conoció a mi hija y sería capaz de dar hasta mi última gota de sangre por verlo sostenerla al menos un segundo.

Tienes que saber que te admiro mucho, siempre te he visto como un ejemplo a seguir, te veo y se que eres muy fuerte, aprenderás a vivir, como yo lo hice, con esto. Aprenderás a valorar más las relaciones, especialmente las familiares.

¿Sabés? sigo cometiendo el mismo error que cuando el vivía, desde su entierro, no he vuelto a su tumba, va a cumplir 9 años ya desde que me lo quitaron y aún me cuesta creer que ya no está. No sé si es que solo soy cobarde o es solo que tengo miedo de sentir y revivir aquel dolor que sentí entonces. Solo espero que tu seas más fuerte que yo en ese sentido.

Él siempre va a cuidarte y a tu familia, desde donde esté, estoy seguro que mi papá nos cuida, especialmente a mi hija, Sophie.

Quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea, se fuerte, como tu padre lo habría deseado. Dios te bendiga mi querida Monroe.